|
Definición de Trabajo
La
Ley de Contrato de Trabajo 20.744 en su artículo 4 establece:
Constituye trabajo, a los fines de esta Ley, toda actividad lícita
que se preste a favor de quién tiene la facultad de dirigirla
mediante una remuneración.
El
Contrato de Trabajo tiene como principal objeto la actividad
productiva y creadora del hombre en sí. Sólo después ha de
entenderse que media entre las partes una relación de intercambio y
un fin económico en cuanto se disciplina por esta ley.
Trabajo Infantil en Nuestro País
ü
Se
entiende por trabajo Infantil a aquellas
actividades económicas y/o estrategias de supervivencia, con o
sin finalidad de lucro, remuneradas o no, realizadas por niñas y
niños por debajo de la edad mínima de admisión al empleo establecida
en cada país, independientemente de su condición ocupacional. En
nuestro país la edad mínima es de 14 años. (Art. 189 Ley 20.744).
ü
Se entiende actividades económicas a aquellas
de carácter físico y/o intelectual destinadas a la extracción,
producción u oferta de bienes y servicios para satisfacer
necesidades.
ü
En tanto, las estrategias de supervivencia son
las conductas de los individuos o las familias, reiteradas a lo
largo del ciclo de vida, tendientes a obtener satisfacciones para
sus fines productivos y reproductivos.
Referencia Histórica
Si
bien hoy, el período de la infancia hace referencia a una etapa
vital en el desarrollo físico, psíquico y social, no siempre hubo un
reconocimiento de la misma como una categoría diferenciada de los
adultos. La infancia constituye el resultado de un complejo proceso
de construcción social cuyos orígenes se remontan al siglo XVII.
La infancia de los pobres en el siglo XVII y en el XVIII
era considerada socialmente como una etapa de adaptación de hábitos
de trabajo para su desarrollo como trabajadores adultos. Pasada la
mitad del siglo XIX el discurso sobre los niños y las niñas pobres
fue el discurso sobre los niños y las niñas que trabajan.
Hacia fines del siglo XIX y comienzos del XX con la
aparición del derecho protectorio empezó a reconocerse al trabajo
infantil como una problemática a tener en cuenta que trae riesgos
para el niño y niña. Fue recién en 1919 que se le dio un marco legal
a través de la OIT adoptando un convenio que prohíbe el trabajo de
menores de 14 años en el sector industrial.
Durante el transcurso del siglo XX, se fue tomando
mayor conciencia de la vulnerabilidad de los niños y las niñas. En
1989, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba el texto de
la Convención sobre los Derechos del Niño constituyendo un hito
histórico fundamental en la defensa de los derechos de los niños y
las niñas. Se toma conciencia de que el trabajo infantil rompe con
el concepto de infancia como período que permite un desarrollo
personal, una formación educativa y una integración positiva a la
sociedad.
Trabajo infantil en el mundo
Acciones y planes
a nivel internacional
Algunas encuestas realizadas en países en desarrollo revelan que la
gran mayoría de los niños que trabajan se dedica a la agricultura,
la pesca y la caza; las manufacturas, el comercio mayorista y
minorista o bien trabaja en restaurantes u hoteles. A estas
actividades le siguen en importancia el servicio comunitario, social
y personal, incluido el trabajo doméstico, el transporte, el
almacenamiento y las comunicaciones. Un pequeño porcentaje de niños
trabaja en la construcción y la explotación de minas y canteras.
La
economía informal es un sector de actividad económica que está
surgiendo en los países en desarrollo y en transición y también en
algunos países desarrollados. Esta, registra con creces el número
mas elevado de niños trabajadores, afecta a todos los sectores
económicos y puede estar estrechamente vinculada a la producción del
sector estructurado.
En
el trabajo informal se destacan las condiciones poco seguras, mano
de obra barata (a veces gratuita) que incluye a los niños, y
productividad y beneficios respecto de las inversiones relativamente
bajos. La preponderancia del trabajo infantil en la economía
informal, que queda fuera del alcance de la mayoría de las
instituciones oficiales, en países con todo tipo de niveles de
ingresos, es uno de los principales problemas que entorpece su
abolición efectiva.
Es
posible que las personas que se trabajen en el ámbito informal no
posean tierras o derecho de propiedad, no estén inscritas como
ciudadanos y no tengan acceso a la protección social oficial, a los
recursos jurídicos o, entre otros, a los servicios financieros. Los
hogares donde el cabeza de familia es una mujer o un niño son menos
estables. Aunque en el sector informal existen redes de seguridad, a
menudo distan mucho de ser adecuadas y son menos fiables en las
zonas urbanas que en las rurales. En esas condiciones, el riesgo de
que se obligue a los niños a realizar tareas generadoras de ingresos
es evidente.
Distintas Posturas
Existen diferentes posiciones ante el trabajo infantil,
hay quienes abogan por la "prevención y erradicación" y otros que
promueven su "protección-promoción".
Los postulantes de la posición de prevención y
erradicación del trabajo infantil sostienen que éste perpetúa el
círculo vicioso de la pobreza. Consideran que la realización de
algún trabajo por debajo de la edad mínima perjudica, obstaculiza e
impide el desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.
Aquellos que postulan su protección consideran al
"trabajo" como una experiencia positiva desde el punto de vista de
la socialización, del aprendizaje y de la constitución de la
identidad psicosocial del niño/a. Afirman que el reconocimiento del
niño/a trabajador como actor social refuerza su autoestima y permite
generar un proyecto de infancia alternativo.
Apreciaciones generales
Ø
El
trabajo infantil es una realidad cotidiana de larga data cuya
magnitud, características y tendencias son insuficientemente
conocidas. Contribuyen a esta situación, su relativa invisibilidad,
así como la diversidad y complejidad de sus formas.
Por otra parte el trabajo infantil no es reconocido por todos de la
misma manera, existiendo diferencias a este respecto entre las
instituciones oficiales, no oficiales, los padres de familia y los
propios niños, lo que acrecienta su ocultamiento.
Ø
Los
instrumentos estadísticos usuales no consideran el trabajo infantil
de manera específica, por lo que ciertas formas de trabajo de alto
riesgo personal y social, como la mendicidad, el comercio de drogas
y la prostitución no son captados por esos instrumentos. Por lo
señalado, se requieren estudios apropiados y permanentes de la
cuestión, que comprendan investigaciones estadísticas y en
profundidad, cuyos resultados sirvan de base a acciones destinadas a
revertir esa situación.
Ø
El
Trabajo Infantil, salvo el que se realiza en el seno familiar, se
lleva a cabo en la precariedad, tanto en lo que respecta a su
contenido, como a lo relativo al contexto legal, siendo
particularmente importante en las actividades informales urbanas y
en segundo lugar en las actividades rurales, pudiendo estar
vinculado a actividades productivas formales.
Características del Trabajo
Infantil
El
trabajo infantil puede manifestarse de manera visible ó invisible.
Se presenta en su mayoría en forma invisible.
Ø
La invisibilidad puede considerarse en tres sentidos
diferentes:
1.
En
el caso de las tareas que realizan los niños y niñas a la vista de
la sociedad pero que no están reconocidas como trabajo: mendigar,
venta de estampitas, limpieza de parabrisas, cirujeo.
2.
En
las actividades que no están fácilmente a la vista: confección de
ropa en talleres, preparación y envase de alimentos, albañilería,
trabajo rural en zonas de baja densidad de población. Algunas
tareas, como el caso del trabajo doméstico, pueden ser consideradas
invisible en las dos acepciones mencionadas.
3.
Una
última forma de invisibilidad es la falta de registro estadístico
del trabajo infantil como consecuencia de su ilegalidad y
realización mayoritaria en el sector informal de la economía.
Ø
Es
heterogéneo porque adquiere formas diferentes según los espacios
geográficos y la actividad en que se desarrolla.
Ø
Alta
Precariedad e ilegalidad.
Ø
Mayor exposición a situaciones de explotación.
Ø
Condicionante del rendimiento escolar o causante de deserción.
Ámbitos y
Modalidades de Trabajo Infantil
Se destaca que los
rubros seguidamente expuestos corresponden a las características a
nivel Internacional y que no necesariamente reflejan la situación de
trabajo infantil en el ámbito de la Provincia de Santa Cruz.
Las modalidades más
frecuentes de trabajo infantil que se desarrollan en los ámbitos
urbanos, rurales, marítimos y fluviales son:
-
Actividades Agropecuarias:
Siembras, cultivos y cosechas; cría de ganado,
silvicultura, horticultura; ordeñe de animales, pastoreo, etc.
Principalmente en aquellas de mano de obra intensiva y familiar.
-
Actividades Industriales:
Diversas actividades en hornos de ladrillos, vidrio o cerámica,
fabricación de alfombras, costura, fabricación y comercialización de
fósforos y artículos de pirotecnia, entre otros.
-
Actividades Mineras:
Extracción, procesamiento y transporte de minerales.
-
Actividades marítimas y/o fluviales:
Pesca, extracción de perlas, corales, peces o moluscos, entre otros.
-
Actividades domésticas:
Todo tipo de tareas en los hogares ajenos y en los propios, cuando
impliquen asumir la responsabilidad que en realidad corresponde a
los adultos.
-
Actividades en la calle:
Mendicidad, recolección de basura para posterior reciclado y
aprovechamiento, lavado de coches, limpieza de calzado, venta
ambulante de diversos productos, participación en espectáculos
callejeros, guías turísticos, trabajo en mercados, entre otros.
-
Actividades de explotación comercial:
Turismo sexual, prostitución, pornografía, entre otras.
-
Actividades que impliquen esclavitud:
Venta y tráfico de niños y niñas, servidumbre por deudas,
reclutamiento para conflictos armados, entre otros.
-
Actividades relacionados con el narcotráfico:
Producción, transporte y venta de drogas, entre otros.
El trabajo infantil en la
Agricultura
El
sector agrícola abarca a la mayor parte de los pobres del mundo. A
muchos se les niega el derecho a la libertad sindical y de
asociación, y el de negociación colectiva. El trabajo que realizan
los niños es sumamente diverso: abarca desde breves períodos de
trabajo ligero después de la escuela a largas horas en actividades
orientadas a la subsistencia.
El trabajo infantil en la pesca
La
pesca es una ocupación particularmente peligrosa, inclusive para los
adultos. Los problemas endémicos de salud y seguridad que esta
actividad genera afecta a todas las edades. La contribución de los
niños en mayor en la pesca a pequeña escala, donde puede ser vital
para la rentabilidad de las empresas.
El trabajo infantil en el sector
manufacturero
El
sector de las manufacturas para la exportación dista mucho de ser el
que emplea el mayor número de niños, pero es el que tiene el perfil
más elevado en relación con el trabajo infantil, por ejemplo, en el
tejido de alfombras, la costura de balones de fútbol y la producción
de prendas de vestir. No obstante, los niños suelen participar al
final de la cadena de suministro, producen en gran medida para el
mercado interno y realizan trabajo informal domicilio, montaje de
partes o acabado de productos, para una amplia gama de industrias
que abarcan desde los textiles, las prendas de vestir y el calzado a
la elaboración de fuegos de artificio y cerillas en muchas partes
del mundo.
El trabajo infantil en el turismo
Los niños realizan diversos trabajos en la industria de la
hotelería, la restauración y el turismo: botones, camareras de piso,
lavaplatos, limpiadores de playas, vendedores callejeros, cadis en
los campos de golf. Entre el 10 y el 15 por ciento de los
trabajadores empleados en este sector en todo el mundo son menores
de 18 años.
El trabajo infantil en el
servicio doméstico
Muchos niños y niñas se dedican al servicio doméstico, pero son los
niños trabajadores menos visibles y, por tanto, resulta difícil
realizar estudios sobre su situación y analizarlos. Existe un claro
vínculo entre los niños que realizan ese trabajo y el tráfico de
niños, tanto dentro de los países como entre distintos países.
El trabajo infantil en la
construcción, las minas y las canteras
Esos sectores encierran los peligros más obvios para los niños,
aunque registren el menor número de niños trabajadores. Los hijos de
los trabajadores, en particular cuando viven en la propia obra,
corren el riesgo de realizar diversos tipos de trabajo infantil. Tal
vez no residan en un lugar durante el tiempo suficiente para asistir
a la escuela de forma periódica, tal vez realicen trabajos
ocasionales con los padres en lugar de jugar o estar inactivos y,
debido a su ubicación, tal vez queden expuestos a los peligros que
entraña la construcción.
El Trabajo Infantil en el sector
rural
Diferentes estudios relacionados con la situación rural han mostrado
la significativa disminución de la población económicamente activa
agraria. El significado del trabajo infantil en el medio rural podrá
comprenderse con más facilidad si se aprecia que, junto con este
retraimiento de la mano de obra rural, se ha producido un aumento
porcentual de la fuerza laboral de los menores en el campo
argentino.
Una de las modalidades habituales de inserción de los niños en las
actividades laborales es el trabajo junto a los padres, sobre todo
en aquellas familias en que los adultos perciben un salario por un
trabajo a destajo. Esta modalidad de trabajo con incorporación de
niños es muy frecuente en ciertas actividades de la cosecha y en los
primeros procesamientos de ciertos productos agrarios, en
floricultores y horticultores.
Los niños se incorporan a realizar actividades a una temprana edad,
primero para cuestiones relacionadas con el mantenimiento del hogar,
como el cuidado de los más pequeños del núcleo familiar. A los seis
o siete años, los niños comienzan a colaborar en la cosecha del
tomate y de la frutilla. A los once o doce años comienzan sus tareas
aplicando agroquímicos con mochila.
Es necesario considerar que entre
los agroquímicos que los menores utilizan se encuentran algunos de
gran toxicidad, tales como el heptacloro o el bromuro de metilo. A
los trece o catorce años, ya trabajan regularmente en las quintas,
aunque ya antes y durante los meses en que se agota lo producido por
la explotación, el menor sale de su hogar para realizar changas en
otras explotaciones.
Conclusiones:
Se debe hacer referencia a la ausencia de indicadores
que midan la real magnitud de esta problemática. No es tan sólo un
problema de los instrumentos de medición. Se trata que: las
características que asume el trabajo de los niños en las tareas
agrícolas, muchas veces adquieren características que hacen difícil
su percepción. En particular, puede hablarse de la invisibilidad de
estas tareas, por cuanto la prestación de servicios alejados de las
ciudades, distantes de rutas o accesos, o en lugares impenetrables,
imposibilita el conocimiento de la situación existente. Pero también
se da una suerte de naturalización de sus formas, pues, para las
familias rurales, por la tradición cultural, es algo natural que sus
hijos menores ayuden en las tareas laborales de los adultos y,
muchas veces, se considera que trabajando desde niño se aprenderá
mejor el trabajo de sus padres, valorizándose como más favorable
este tipo de formación que la que puedan recibir en la escuela.
La
mano de obra infantil es más barata, y no sólo por la exigencia de
un menor salario, sino fundamentalmente porque al ser ilegal, solo
puede darse en el sector informal y en consecuencia, sobre la
remuneración no deben cargas sociales ni administrativas, ni seguros
computables.
Para la familia rural es natural que sus hijos trabajen. Muchas
veces consideran que la pobreza y el trabajo manual es parte de su
destino. Muchas veces consideran que trabajando desde niño se
aprenderá mejor la tarea y más preparado se estará para ganarse el
sustento.
Las normas jurídicas son pensadas y desarrolladas para el ámbito
urbano. De igual manera, los planes y programas sociales han
apuntado a los sectores urbanos con el objeto de maximizar
beneficios con el menor costo posible.
El
sector rural es uno de los caracterizados como invisibles, como
aquellos a los que no puede llegar ninguno de los servicios de
inspección. La relación no permanente en el ámbito rural constituye
la circunstancia que más favorece el trabajo infantil. Es de difícil
constatación ya que los períodos de duración de este tipo de
relación laboral son muy cortos. Pueden ser de horas o días y, al
igual que en el sector urbano, la precarización de las relaciones
laborales se ha incrementado en forma constante.
El
trabajo de los niños se da en el marco familiar. Sólo
excepcionalmente los menores de 14 años trabajan sin los padres.
Gran mayoría de las actividades rurales que involucran familias
cuyos niños y niñas trabajan son del tipo intensivo y estacional.
Esto se traduce en contratos precarios, de escasa duración y con
gran concentración de trabajadores. La remuneración es medida por el
rendimiento. Esto implica que no existe una remuneración individual
para el niño, sino que el fruto de su tarea es computada en el
conjunto de su familia y pagada a quien la encabeza.
La pobreza genera trabajo infantil que impide
la educación y la calificación, siendo a su vez causa de nueva
pobreza.
El trabajo infantil en el sector
rural de la argentina (Unión Argentina De Trabajadores Rurales Y
Estibadores - UATRE)
El Trabajo Infantil Urbano
Aunque la economía informal suele describirse como invisible, los
niños y niñas que trabajan en las calles de las ciudades del mundo
son probablemente la cara más visible del trabajo infantil.
Los procesos de urbanización de las últimas décadas han elevado de
forma substancial el volumen de niños y niñas trabajadores en las
grandes urbes. El INDEC da cuenta que en Argentina un 53% de
personas que residen en los grandes conglomerados urbanos están por
debajo de la línea de pobreza y muestran que en todo el territorio
nacional los niños y niñas pertenecientes a hogares pobres
constituyen el 72,3%. Las tasas de desocupación llegan al 21,5 %,
las de subocupación demandante al 12,7% y las de subocupación no
demandante al 5,9% (1). Los barrios carenciados - villas de
emergencia- las casas tomadas y los inquilinatos constituyen una de
las expresiones más extremas de la pobreza urbana.
Sus habitantes son en su mayoría inmigrantes de zonas rurales, de
pequeñas ciudades del interior del país o de otros de la región.
Bajo estas circunstancias los niños y niñas quedan en situación de
mayor vulnerabilidad, expuestos a riesgos de abandono, migraciones
forzadas, incorporación laboral temprana, afectando sus derechos.
Los trabajadores infantiles urbanos, se hallan mayoritariamente en
el sector informal y constituyen un núcleo considerable de quienes
realizan trabajos en forma dependiente o independiente en
condiciones de gran precariedad, de riesgo y sin cobertura. Estas
condiciones de vida dificultan el acceso a la educación y a la
atención de salud adecuada. El Trabajo infantil urbano tiene como
características más relevantes la informalidad e ilegalidad, y se
desarrolla en los conglomerados urbanos.
Las modalidades que más asume esta problemática en el ámbito urbano
son:
Mendicidad; recolección de residuos en la vía pública (cirujeo);
venta ambulante; reparto de estampitas en medios de transporte;
venta de productos o flores en bares y restaurantes; acompañantes de
adultos que venden o mendigan en transportes o en la calle; el
realizado en empresas; microempresas o subsidiariamente en grandes
empresas; el trabajo doméstico en hogares de terceros o en el propio
en ausencia del los padres en forma habitual; la explotación sexual
con fines comerciales, la pornografía y el turismo sexual; tráfico
de drogas; servicios a automovilistas en la vía pública (limpia
vidrios, abre puertas, malabaristas, etc.); lustrabotas; tallerismo.
Deben hacer frente a los peligros que entraña el propio trabajo y,
aún más importante, el entorno donde lo realizan, por ejemplo, el
tráfico, el humo de los escapes, la exposición a los elementos, la
inseguridad, el acoso y la violencia.
Extracción del Programa para la Prevención y Erradicación del
Trabajo Infantil Urbano en la República Argentina
Factores Causales del Trabajo Infantil
La principal causa del trabajo infantil es la pobreza y su
consecuencia natural: la inestabilidad familiar, por lo que las
familias que la afrontan, muchas veces se ven obligadas a recurrir
al trabajo de todos sus miembros, inclusive a los de escasa edad,
sin tener en cuenta sus consecuencias.
En síntesis, la pobreza de un sector de la población o de la
sociedad en su conjunto, la ruptura de vínculos familiares, la
desocupación y la disminución de ingresos, salariales o no de los
miembros adultos de las familias, propenden al trabajo infantil
Investigaciones realizadas sobre trabajo infantil en la región
indican una serie de rasgos distintivos comunes: Factores
económicos, políticos y culturales.
Factores económicos:
constituyen la principal causa del trabajo infantil. La falta de
empleo, como así también la pauperización salarial ha inducido a
gran parte de la población a condiciones de pobreza, obligando a
muchos niños a salir a trabajar para sostener a su familia. A su
vez, los crecientes índices de desempleo, la disminución de los
niveles de ingreso de los miembros de la familia, propician el
trabajo infantil.
En
nuestro país se estima que alrededor del 50% de la población es
pobre.Cuatro
de cada cinco niños viven en la pobreza y dos de ellos son
indigentes, es decir que viven en hogares con ingresos de hasta 145
pesos mensuales, de acuerdo con cifras difundidas por el INDEC.Los
que se ubican en esta última franja social de indigentes no llegan a
cubrir la canasta mínima alimentaria.
Estimaciones de la Dirección Nacional de Políticas de la
Seguridad Social del Ministerio de Trabajo, a partir de un proyecto
desarrollado de manera conjunta con el Programa para la Erradicación
de Trabajo Infantil (IPEC/OIT) del mes de Junio de 2002, sobre datos
de INDEC, EDS 1997 Y CNA 1998, indican una cifra de 1.503.925 niños
y niñas trabajadores de 5 a 14 años, de los cuales 1.232.852
corresponden a trabajadores infantiles del ámbito urbano y el resto,
271.074, al ámbito rural. Esto implica que más de 20,79 % de la
población infantil urbana, en esa banda etárea trabaja. Si bien el
número de niñas y niños que trabajan es inferior en el sector rural,
el problema es más grave teniendo en cuenta la densidad poblacional
ya que constituyen el 32,4 %.
Por último debe tenerse en cuenta que las cifras no
incluyen a los menores de cinco años ni la banda etárea de 15 a 18
años en las tareas que por su ilegalidad, peligrosidad o por afectar
su salud física y/o mental tienen prohibidas.
Factores políticos:
se señala que el trabajo infantil permanece porque aún no se han
hecho los esfuerzos necesarios tanto a nivel gubernamental ni social
para modificar las condiciones que lo provocan. Las mayores
dificultades se reflejan en la aplicación parcial de la legislación
y en la falta de eficacia en las políticas sociales.
La inestabilidad
política y falta de políticas públicas efectivas en cuanto al logro
de los objetivos propuestos referidas a infancia y adolescencia,
no sólo priva a los chicos de sus irrenunciables derechos sino que
perpetúa la reproducción de la pobreza, en una escalada difícil de
detener.
Factores culturales:
existen patrones culturales ante
la presencia de ciertas prácticas tradicionales que son permisivas
con respecto al Trabajo Infantil y le otorgan una valoración
positiva social, como formador educacional de los niños, niñas y
adolescentes. Desde estas creencias se deja de lado la necesidad de
una educación acorde a su desarrollo integral, reproduciendo el
círculo de pobreza de estos niños en el futuro.
El
Trabajo Infantil y la situación de pobreza del grupo familiar
constituyen dos núcleos de tensión mutuamente determinantes que dan
forma a un círculo perverso que es necesario desarmar. La pobreza y
el Trabajo Infantil determinan las condiciones de reproducción de
las desigualdades y de la exclusión social.
Educación
y Trabajo Infantil
Las consecuencias también se sienten en el desempeño escolar. En
estudios realizados, las familias declararon que realizaban
esfuerzos para que sus hijos asistiesen regularmente a la escuela.
Pero estos intereses se ven dificultados en épocas de cosecha. Las
escuelas de la zona informaron que los niños generalmente se atrasan
en la escuela, por lo que finalmente terminan desertando.
A corto
plazo el trabajo de los niños y las niñas puede ser una estrategia
de supervivencia que incremente el ingreso familiar. Sin embargo ese
mismo trabajo, al interferir en la escolaridad limita posibilidades
de inserción laboral futuras y de este modo se perpetúa la
exclusión.
La Organización
Internacional del Trabajo – OIT - menciona que prácticamente todos
los indicadores sociales del bienestar infantil, revelan una neta
desventaja de los niños y niñas trabajadores con respecto a los que
no trabajan, siendo las tasas de mortalidad infantil, desnutrición,
invalidez, analfabetismo,
bajo
nivel de aprendizaje,
repitencia escolar,
abandono y/o egreso con sobre-edad más elevadas.
Salud y Trabajo
Infantil
Durante la niñez se
dan procesos de crecimiento y desarrollo decisivos para el
desenvolvimiento de etapas posteriores. Tanto los aspectos
biológicos como psicológicos, afectivos e intelectuales requieren de
condiciones propicias para manifestar su potencial.
La incorporación
precoz al trabajo origina desgaste orgánico y aparición temprana de
patologías crónicas. Sucede incluso cuando realizan tareas ligeras,
si la llevan a cabo antes de la edad apropiada o durante un número
de horas excesivo.
En
el ámbito rural, una de las consecuencias que el trabajo precoz
tiene sobre los niños son los peligros para su salud ante el uso
frecuente de sustancias peligrosas para ella y la escasa protección
que los menores utilizan en aquellas tareas. Otras consecuencias
– muchas de
ellas irreversibles - se
refieren a las deformaciones que sufren los menores al exponer su
cuerpo en desarrollo a esfuerzos físicos prolongados y excesivos.
Las consecuencias a
nivel de salud son distintas según el género, ya que este suele
operar como factor diferencial en el tipo de tareas y en el ámbito
en que se desarrolla el trabajo.
Los principales
problemas de salud consecuencia del trabajo precoz son:
ü
Deficiente alimentación.
ü
Fatiga excesiva provocada por largas jornadas de
trabajo, esfuerzo físico y horarios indebidos.
ü
Falta de horas de descanso.
ü
Irritabilidad, pérdida auditiva por exposición a
ruidos excesivos, irritación de los ojos.
ü
Contracturas musculares, problemas posturales por
esfuerzo y/o movimientos repetitivos, deformaciones óseas por carga
de peso, dolores de cabeza , dolores musculares, inflamación de
tendones.
ü
Rinitis, faringitis, bronquitis, neumonías.
ü
Disturbios digestivos.
ü
Pérdida de la alegría natural de la Infancia, los
niños y niñas se tornan tristes, desconfiados, amedrentados, poco
sociables.
La CONAETI y las
peores formas de trabajo infantil
El 1° de junio de
1999 la Conferencia General de la OIT adoptó el Convenio
Nº 182 de la OIT, en el cual quedan determinadas las peores formas
de trabajo infantil. Nuestro país aprobó dicho convenio mediante la
Ley Nº 25.255, promulgada por el Decreto Nº 609/00. La ratificación
(sin reserva) se instrumentó el 6 de febrero de 2001 y entró en
vigor el 6 de febrero de 2002. Este Convenio considera como peores
formas de trabajo infantil a:
a) Todas las formas
de esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, como la
venta y el tráfico de niños, la servidumbre por deudas y la
condición de siervo, y el trabajo forzoso u obligatorio de niños
para utilizarlos en conflictos armados.
b) La utilización,
el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución, la
producción de pornografía o actuaciones pornográficas.
c) La utilización,
el reclutamiento o la oferta de niños para la realización de
actividades ilícitas, en particular la producción y el tráfico de
estupefacientes.
d) El trabajo que,
por su naturaleza o por las condiciones en que se lleva a cabo, dañe
la salud, la seguridad o la moralidad de los niños.
Las formas de
trabajo mencionadas en los primeros tres incisos se encuentran en
nuestro país encuadradas como figuras delictivas, con lo cual ya se
encuentran prohibidas. Sin embargo, el inciso d) considera como
peores formas de trabajo infantil, al que por su naturaleza o por
las condiciones en que se lleva a cabo daña la salud, la seguridad o
la moralidad de los niños y niñas. Resulta difícil detectar un
trabajo realizado por un niño o niña que no implique algunos de los
estados mencionados, por lo que debemos entender que todas las
formas de trabajo infantil constituyen una "peor forma". |